El maestro yogui Paltrul Rinpoché oyó hablar de un ermitaño con fama de santo que vivía en la montaña. Y fue a buscarlo.
- ¿De dónde viene usted? - preguntó el ermitaño.
- Vengo de la dirección que apunta mi espalda, y voy hacia donde está orientado mi rostro. Un sabio debería saber estas cosas.
- Esa es una respuesta estúpida con pretensiones filosóficas.
- Y usted, ¿a qué dedica su tiempo?
- Hace veinte años que medito sobre la perfección de la paciencia. Estoy cerca de que me consideren santo.
- La gente ya lo toma por uno. Usted consiguió engañar a todo el mundo!
Furioso, el ermitaño se levantó:
- ¿Cómo se atreve a perturbar a un hombre que busca la santidad? - gritó.
- Aún le falta mucho para llegar a eso. Si una pequeña broma le hace perder la paciencia que tanto persigue, estos veinte años fueron una completa pérdida de tiempo!
Autor: Paulo Coelho - Escritor
viernes, 12 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario